Había una vez un tecato. Residente de las calles de Isla Verde. Siempre janguiaba con su perro en un cochesito de bebé. Lo más cute se veían paseando por las calles. Pa' ese tiempo yo trabajaba en un restaurante del área y ajá, me tripiaba ver al jodio tecato aquel.Hasta que el guardia de un negocio me dijo que una vez cogió al tecato metiéndoselo al perro detrás del zafacón del 7eleven.
Osea el perrito era su novia. Y pues, como hace cualquier caballero con su novia: la sacaba a pasear, la trataba como una reina. Y se la clavaba detrás de un zafacón en 7eleven.
Puerto Rico Triunfa.
Pues cuando yo escuché esta barbaridad, me fui en el viaje de defesor de los derechos animales. Olvídate yo era el Braveheart de los perros. ¡Que viva la libertad puñeta!
Traté de hacer un grupito de gente para coger al tecato aquel y prenderlo. O por lo menos darle con un palo mientras dormía o algo. Todo el mundo me pichó. Traté de reclutar hasta al cabrón guardia que me contó toa' la pendejá. El me dijo que no porque no se podía perder la novela. Pa aquella época la novela in era "Mi Gorda Bella". CLaje' mieLda e' persona a la verdá. Nadie quería enfrentarse al teco violador.
Decidí tomar la justicia en mis manos.
Yo trabajaba en un restaurante el cual tenía un ventanal. Un ventanal el cual miraba hacia la acera por donde pasaba la pareja enfermiza del momento. Una enferma relación que trascendía las especies. Uy.
Mi propósito sería regar la voz dentro del restaurante, clientes y todo; justo cuando el despilfarre nos camine por la pasarela frente al ventanal.
Efectivamente. Cuando pasó dicha aberración. Comenzé a gritar: "¡viene corillo ese es el teco que se clava al perro ese! ¡No permitamos que esto ocurra!" El grupo se estaba empezando a motivar. Lo podía palpar. Me pompié demasiado. Continué: "¡Vamos a matarlos!"
Silencio.
Un silencio cabrón. Pensé que quizá nadie me había entendido. Mas bajio pero con el mismo ánimo volví a repetir: "Matémoslos". En ese instante, mi jefe me agarró por el brazo y me sacó casi a patadas del lugar. Me dió una verguenza enorme porque cuando me estaba jamaqueando me tiré como que un "aay" que sonó de que super ghey.
Nunca busqué mi último cheque. Pichaera punto com. Me olvidé del teco.
Hasta los otros días que lo vi. Todavía en la Ave Isla Verde. No tenía al perro. Aquel pobre cabrón se tiene que haber muerto de una sobredosis de leche o algo. No sé.
Chequeate lo más demente: ahora el cabrón empuja a OTRO tecato bien descojonau que está en una silla de ruedas. UPGRADE masivo. El tipo está literalmente hecho trizas y se pasa babeándose de la nota que tiene. Pero le deben estar dando pa' bajo como dios manda. Pa' mi que el violador original no es ni tan tecato na'. A ese cabrón lo que le gusta es tener a una pareja a quien pueda dominar bien cabrón. Pa' darle pa' bajo y triunfar.
Ya el 7eleven no está. Pero espotié a los cabrones durmiendo detrás del Popular de Isla Verde. Le deben estar dando daga al inválido ese una cosa cabrona. Pobre cabrón.
Puerto Rico Triunfa.
Si alguien puede buscar mi cheque en el restaurante eso tripiaría par.