
Mami me había prestado su carro. Un Toyota Tercel bien nítido. Antes le teníamos chapitas de BMW y to' pero se cayeron creo. O se las robaron. Pero ajá pareció un BMW y eso tripea.
Ella me lo prestó a sabiendas que iba a janguiar con Chuito. "Ese nene te protege bien brutal, huelebicho". Whatever en verdá ella se jura que Chuito es mi héroe.
Decidimos irnos a dar vueltas por ahí a ver qué pasaba. No teníamos nada de chavos. Nos encontramos con unos amiguitos de él que tenían pasto. También tenían alcohol. A mi me gusta mucho el alcohol pero el pasto no porque me voy en el viaje de que "todo el mundo sabe que estoy bien loco y son incubiertos, todo el mundo me va a arrestar porque son incubiertos y saben que estoy arrebatau'". En cambio, el alcohol me hace sentir como alguien con quien todos quieren compartir y escuchar. También me siento como si fuera bien divertido y una persona que le brinda alegría a los demás.
Chuito terminó vomitando porque mezcló ron con pasto y con toquetiarse el bicho. Vomitó dentro del carro. Se cagó todo el cuello, pecho, barriga, muslos y asiento y alfombra y piso y un poquito del dashboard.
¡Cruco!
Yo me cagué porque ajá, mami me iba a partir la cara. No sería la primera vez que ella me parte la cara viste. Lo que pasa es que mami es super cuidadosa con su carro. ¡Puñeta hello! ¡Ese Tercel fué BMW en un punto dado sou imagínate! "Me chavé pal' carajete", pensé. Yo cuando me cago bien duro, nisiquiera me atrevo a decir malas palabras. Sustituyo "carajos" por "carajete" por miedo a que mi mai salga de algún árbol o algún escondite secreto y me rompa la boca. Me da la perse. Imagínate si estuviese arrebatau'.
La cosa es que con los interiores del carro to's chonquiau', decidí tomar acción sobre el asunto. Me quité mi camisa rápido y pegué a frotar el vómito. A tratar de limpiarlo con la camisa. "¡Pal' carajete puñaqui!"
Como estaba fresco todavía, no se había pegado a la alfombrita. Chuito se había quedau' en un transe, y desde mi asiento; le solté el cinturón, abrí su puerta y lo empujé un poquito. Mostró iniciativa y se salió del carro solito. Caminó par de pasos y se tiró en la acera.
Mi camisa rápido se llenó de vómito. Iba a tener que esprimirla. Me dio tanto asco que porpoqui me vomito encima yo. Pensé preguntarle a Chuito por su camisa pero él la tenía to' chonquiá ya. No me funcionaba porque aja, estaba llena de chonca. Le pregunté si esprimía ésta ya que era su propia chonca. No me contestó. El estaba tirau en el piso. Parecía un muerto en verdá. Me asusté porque si él se moría, me iban a dar este único regaño que olvídate, me iba a chavar bien duro. Me salí del carro y caminé hacia el cuerpo.
Rápido pude ver que Chuito respiraba. Eso me tranquilizó. De repente sentí una peste a caca bien cabrona. miré sus pantalones y vi una mancha de caca en el trasero de él. Lo tenía to' lleno de caca. Ahí tomé la decisión de, una vez tenga limpio el carro, dejar a Chuito ahí tirau'. ¡Que se las arregle él solo!
Le esprimí la camisa encima. Procuré rosearlo de pies a cabeza con gotas de su chonca.
El ni cuenta se dio de la "claje' nota que tenía". Volví a concentrarme en limpiar el carro. Triunfé. Limpié todito. Había frotado todo el carro. hasta mis medias había utilizado. Es más, aproveché y limpié los aros pa' que mami se contente conmigo.
Me fui en la perse de que quizá ya mi nariz estaba acostumbrada a la peste a chonca y que debería tomar medidas al respecto. Quizá el carro estaba apestando bien duro a vómito y yo ni cuenta me estaba dando. Tenía que conseguir un pinito de esos que dan olor. Eso era lo que me faltaba. Guié a la gasolinera de Don Gerardo, la cual es atendida por su esposa, Doña Nilda. Ahí habían pinitos. Pero yo no tenía chavos. Tuve que enseñarle el bicho a Doña Nilda. Triunfé. Me dió el pinito de gratis sin yo tener que besarle na'.
Llegué a mi casa. Parquié el carro. Me bañé y me acosté.
Al otro día, mami me levantó bien contenta. Quería ir al super mercado conmigo. ¡Y que yo guiara! "Melaza" pensé.
Mami estaba bien contenta hablando de que si yo soy un nene bueno y que me va a prestar el carro más a menudo y que "¡hasta un pinito compraste!" Olvídate yo estaba trepau' en las nubes de la alegría.
Estaba ya sentadita en el carro. En el lado pasajero. De lo más linda ella. Yo la miré un momento mientras absorbía el éxito de haber hecho algo bien. "Yeah puñeta anoche fue un cagaero y mami ni cuenta se ha dado, TRIUNFO"; pensé.
De repente, mientras miro hacia el horizonte y lacto con mi propio triunfo; escucho una voz diferente. Casi dabólica: "¿Qué carajo pasó aquí puñeta?"
Era la mai mia, con su voz de "empingaera total". Yo no sabía como era posible que ella se haya dado cuenta de nada. Estaba totalmente perplejo por un instante. Hasta que miré lo que ella había notado.
Badtrip fucking puñeta mano.
¡Yo juraba que lo había limpiado todo! Se me había olvidado un detalle. Al parecer, cuando mi mai haló el cinturón para amarrarse, este salió embatunado en chonca seca. Nunca consideré sacar el cinturón para limpiarlo. Chuito, cuando vomitó, una buenísima porción de chonca cayó en el cinturón. Al soltar el cinturón, este se metió pa' atrás cubierto en chonca seca.
Mami está encabronaísima conmigo. Llevo días cagando en una lata de export sodas porque me tiene encerrau' en la jaula.


