A mi me gusta mucho el pollo. No se si se recuerdan de la vez que le metí un muslito de pollo por el crico a una tipa, pero entiendo que eso es suficiente prueba. El pollo está cabrón.Pues la cosa es que me dirigía a CharnecoBBQ (ahí venden un pollo bien rico). Me encontraba caminando en la Ponce de León cuando derepente veo a dos cabrones sacando música electrónica de "el aparato más raro que te podrás imaginar". El aparato parece uno de esos carritos que usan los conserjes para limpiar los edificios; que tienen el zafacón alfrente y atrás tiene como un espacio para poner el mapo, la escoba, el cepillo, etc. Siempre me ha parecido curioso el hecho de que el conserje siempre termina metiendo la escoba en el zafacón en vez de en su espacio designado. Esos carritos deberían de tener como una neverita o algo para que el conserje te pueda vender comida. Ensaladitas o sandwichitos no sé. Eso sería rico.
Anyways, me pareció curioso que salía música amplificada de "el carrito" pero no veía ningún cable conectado a la pared. Yo rápido chequié eso para ver si me podía tumbar la luz de algún receptáculo. Pa' cargar el celu o la laptop no sé. Volviendo al "carrito mágico pal' carajo"; en la plataforma inferior había una bocina que era de donde salía el alboroto. Abajo también había una batería de carro que era lo que estaba energizando toa' la pendejá. En la plataforma del medio había un revolú encojonau' de cables. Algo necesario si quieres tener un pari nómada. Arriba había un teclado y una laptop. La música estaba cabroncísima y los tipos que manejaban "el carrito" estaban tripiando nasty.
Llegué tomando video a la escena. Hablé con una muchacha que me explicó que "el carrito" realmente era parte de una organización que están ocupando los lugares públicos y básicamente, haciendo cosas cabronas en ellos. También me dijo que el día siguiente habría un desayuno bien loco en el museo. Chequeate el video.
Después uno de los tipos que estaban controlando la música me ofreció pa' tocar. Yo le dije que no. Consideré explicarle que mi rechazo se debía a un fuerte temor a los teclados. Una vez que me restrallaron la cabeza contra uno. Todo por culpa de mandar pal carajo a una prostituta en el lobby de un hotel. Decidí permanecer callado. Pero también decidí prender la cámara de nuevo y hablar con este tipo. El tipo me explico que "el carrito" realmente no se llama "el carrito" es más bien un proyecto llamado "Los que Esperan También Escuchan". El tipo llama Fabian Wilkins (síguelo en su twitter) y está cabrón. Chequeatelo.
Después de hablar con Fabian un rato, fui a CharnecoBBQ a comer pollo. Exquisito como siempre.
*La fotografía es tomada de este artículo en PrimeraHora.